Una sociedad futurista sin oficinas

Una sociedad futurista sin oficinas

Después del coronavirus, tendremos una sociedad futurista y probablemente sin oficinas. Según los últimos datos de Eurostat, antes de la pandemia, tan solo un 4,3 por ciento de la población española trabajaba desde casa.

Un porcentaje que contrasta fuertemente con el 14 por ciento de Holanda, el país europeo con más personas teletrabajando entonces.

En marzo, Sara iba a empezar a trabajar en Madrid. Le esperaban meses de adaptación entre nuevos compañeros y responsabilidades. En mayo, de todos los escenarios posibles, el actual era el que menos se podía imaginar.

No vive en Madrid. Lleva casi dos meses trabajando desde la casa de sus padres en Valladolid. Se ha podido incorporar a su nuevo trabajo, pero todo virtualmente, todavía no ha puesto un pie en la oficina.

La emergencia sanitaria ha dado un vuelco a las estadísticas. De la noche a la mañana, se ha multiplicado el número de personas en todo el mundo que se ha tenido que adaptar a trabajar desde casa a marchas forzadas.

En España, la empresa de recursos humanos Randstad estima que el porcentaje podría ser potencialmente de hasta el 22,3 por ciento de la población ocupada.

Gema trabaja en Madrid para un banco y, como Sara, está descubriendo estos días las ventajas y los inconvenientes de no ir a la oficina. Madruga menos, ahorra en gasolina y en tiempo perdido en atascos.

A Sara, su empresa le mandó un portátil y el contrato a casa. Se ha comprado otra pantalla para trabajar más cómoda y está recibiendo una formación virtual.

Pero también echa de menos socializar con sus compañeros y casi no se levanta de la silla para descansar, se lamenta. «Hago más horas y es bastante más aburrido«.

Una victoria para el teletrabajo

La actual situación está sirviendo de ensayo general para las empresas hacia formas de trabajo más flexibles, que prepara a las compañías para innovar sus dinámicas laborales.

Dice Alejandra Martínez Boluda desde su empresa BICG.

El coronavirus es una oportunidad para dibujar los modelos de trabajo que queremos implementar en la nueva normalidad y ser valientes.

Va a haber compañías que van a querer recuperar la normalidad y este ensayo no les habrá servido para nada y compañías que han visto que han conseguido continuar y van a querer deslocalizar y profundizar.

Estas semanas los trabajadores se han visto obligados a compaginar su tareas diarias con la ansiedad y la incertidumbre de no poder salir de casa con normalidad o con el cuidado de otros miembros de la familia.

Alejandra dice que sin cuarentena, los efectos positivos del teletrabajo se potencian y los negativos se reducen al mínimo.

¿El fin de la cultura de oficina?

De acuerdo con las investigaciones del Instituto Fraunhofer, en las que se basa BICG, tampoco es conveniente trabajar desde casa todos los días.

Alejandra explica que lo ideal es conseguir un equilibrio entre las actividades para las que hay que ir a la oficina y las que se pueden deslocalizar, eliminando las burocracias innecesarias.

Esta flexibilidad laboral puede permitir a las empresas contratar a los mejores talentos en cualquier parte del mundo o ayudar a recortar las emisiones contaminantes al reducir los desplazamientos al trabajo, señala.

Pero, en esta nueva forma de entender el trabajo, las oficinas pierden fuerza como estructuras de poder y visibilidad.

«Las oficinas van a tener que encontrar nuevas formas de posicionarse», afirma Alejandra. «La mejor oficina en términos ambientales y económicos es la que no existe». – explica Alejandra

Fuente: Euronews

Sobre el Autor:

José Pedro Martín Escolar
Licenciado en Derecho, Máster en Asesoría Fiscal y Abogado colegiado. Más de 15 años de experiencia en la dirección de Despachos Profesionales. Inversor en startups tecnológicas y fundador de Rosetta Advisor y del Centro de Innovación de Despachos Profesionales.

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