Se acabó compartir las patatas bravas. La “nueva normalidad” llega a las tapas y los bares

Se acabó compartir las patatas bravas. La “nueva normalidad” llega a las tapas y los bares

Ponerse de acuerdo con la mejor receta de patatas bravas del país sería imposible. De hecho, posiblemente tampoco llegaríamos a un acuerdo para elegir las mejores de cada ciudad o municipio. Pero hay algo en lo que seguro todo el mundo está de acuerdo: las bravas, igual que muchas otras tapas, son para compartir.

Aunque es verdad que existen defensores de proteger las raciones unipersonales y que castigarían con penas de carcel eso de compartir absolutamente todos los platos, resulta realmente difícil imaginar pedirse unas bravas y que no vayan al centro de la mesa.

Pero, por lo visto, es lo que toca ahora. Así lo recordaba recientemente el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya en una lista de consejos compartida en redes sociales y en la que incluía literalmente que se acabó lo de compartir las bravas.

Y comida y bebidas en general, pero este plato era algo así como el más representativo de esa cultura del tapeo que tanto se estila por aquí y que, dicen, tendrá que cambiar. Al menos por ahora, tal y como matizaba ese mismo aviso de los responsables catalanes de salud, dejando la puerta abierta a un poco de esperanza a medio o largo plazo.

La teoría deja poco margen de discusión: si se trata de minimizar riesgos de contagio, compartir comida o bebida no parece una buena idea. A partir de ahí, claro, los matices.

No se trata de jalear a los establecimientos que estas primeras semanas ya se están pasando las normas por el pangolín, y ni terrazas al 50% ni distancia entre mesas ni gaitas. Pero si preguntarse cuál es la diferencia entre compartir unas bravas en el bar entre personas que conviven juntos, por ejemplo, y hacerlo en casa con la ensalada.

No compartas las bravas con desconocidos o no robes las bravas a la mesa de al lado sería un consejo bastante más preciso. Aunque, vale, se entiende la idea. Precaución, sentido común y ojo con esos cumpleaños con demasiada gente y comida al centro.

Ya antes del confinamiento los bares de Donosti se vieron obligados a aplicar la normativa existente desde hace años y tapar, al fin, los pintxos expuestos en la barra. Fue solo un adelanto de un cambio de costumbres que, como en lo de compartir las bravas, a veces da la sensación de que va a ocupar muchos titulares y horas de conversación pero que, a la hora de la verdad, costará aplicar.

“Camarero, cuatro cañas, dos tintos y seis individuales de bravas”. A ver, que tampoco parece tan complicado, pero suena raro.

Fuente: 20 minutos

Por | 2020-06-12T09:10:51+00:00 12/06/2020|Hostelería|Sin comentarios

Sobre el Autor:

José Pedro Martín Escolar
Licenciado en Derecho, Máster en Asesoría Fiscal y Abogado colegiado. Más de 15 años de experiencia en la dirección de Despachos Profesionales. Inversor en startups tecnológicas y fundador de Rosetta Advisor y del Centro de Innovación de Despachos Profesionales.

Deja tu comentario