Plan Estratégico de España para la PAC post 2020

Plan Estratégico de España para la PAC post 2020

España está preparando un Plan Estratégico para la PAC a partir del año 2020.

La propuesta de reforma de la Política Agrícola Común (PAC), de junio de 2018, de la Comisión Europea, conserva los elementos esenciales de la PAC actual pero, a la vez, introduce un cambio sustancial en la manera en la que deben diseñarse sus instrumentos.

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Búsqueda de resultados concretos

Así, pasa de ser una política basada en la descripción de los requisitos a cumplir por los beneficiarios finales de las ayudas, a una política orientada a la consecución de resultados concretos, vinculados a la consecución unos objetivos generales que se pueden desglosar en tres apartados: 

  1. El fomento de un sector agrícola inteligente, resistente y diversificado que garantice la seguridad alimentaria;
  2. La intensificación del cuidado del medio ambiente y la acción por el clima, contribuyendo a alcanzar los objetivos climáticos y medioambientales marcados por la UE.
  3. El fortalecimiento del tejido socio-económico de las zonas rurales.

Todo basado en los pilares de la sostenibilidad

Estos objetivos generales se desglosan a su vez en nueve objetivos específicos basados en los tres pilares de la sostenibilidad:

-Apoyar una renta viable y la resiliencia de las explotaciones agrícolas en todo el territorio de la UE para mejorar la seguridad alimentaria;

-Mejorar la orientación al mercado y aumentar la competitividad, en particular haciendo mayor hincapié en la investigación, la tecnología y la digitalización;

-Mejorar la posición de los agricultores en la cadena de valor;

-Contribuir a la atenuación del cambio climático y a la adaptación a sus efectos, así como a la energía sostenible;

-Promover el desarrollo sostenible y la gestión eficiente de recursos naturales tales como el agua, el suelo y el aire;

-Contribuir a la protección de la biodiversidad, potenciar los servicios ecosistémicos y conservar los hábitats y los paisajes;

-Atraer a los jóvenes agricultores y facilitar el desarrollo empresarial en las zonas rurales;

-Promover el empleo, el crecimiento, la inclusión social y el desarrollo local en las zonas rurales, incluyendo la bioeconomía y la silvicultura sostenible;

-Mejorar la respuesta de la agricultura de la UE a las exigencias sociales en materia de alimentación y salud, en particular en relación con unos productos alimenticios seguros, nutritivos y sostenibles, así como en lo relativo al despilfarro de alimentos y el bienestar de los animales. 

Todo ello enmarcado dentro de un objetivo trasversal común que tiene como reto la modernización del sector a través del fomento y la puesta en común del conocimiento, la innovación y la digitalización en las zonas agrícolas y rurales, promoviendo su adopción.

Este nuevo enfoque designa a los Estados miembros como los encargados de establecer los detalles de las intervenciones o medidas de la nueva PAC, siempre en base a un análisis de cuáles son las necesidades vinculadas a cada uno de los objetivos de la PAC, todo ello en el marco de un Plan  Estratégico que deben elaborar para su aprobación por parte de la Comisión Europea con carácter previo a su aplicación.

Propuestas en fase de negociación

Algunos de los Estados miembros, entre ellos España, ya han comenzado a elaborar sus planes, aunque las propuestas de reglamento de la nueva PAC todavía se encuentran en fase de negociación. De hecho, la complejidad de la elaboración de estos planes hace que se deban tener en cuenta la práctica totalidad de los aspectos y necesidades relacionados con la agricultura, ganadería, silvicultura y medio rural, de manera que debe ser el resultado de un proceso abierto y participativo, en el que todas las organizaciones, administraciones y personas particulares interesadas pueden participar. 

Las propuestas conjuntas de la UE para una PAC modernizada y simplificada, y a las que deberán adaptarse los Estados miembros, son las siguientes. Por un lado, se impulsa una nueva forma de trabajar, con mayor flexibilidad para los Estados miembros en cuanto a la forma de utilizar sus asignaciones de financiación, con la posibilidad de diseñar programas a medida que respondan más eficazmente a las preocupaciones de los agricultores y de las comunidades rurales más amplias. Los Estados miembros tendrán además la opción de transferir de los pagos directos al desarrollo rural, y viceversa, hasta un 15 % de sus asignaciones de la PAC para garantizar la financiación de sus prioridades y medidas. 

También se busca un trato más justo a través de una mejor orientación de la ayuda. Así, los pagos directos seguirán siendo una parte fundamental de la política, garantizando la estabilidad y la previsibilidad para los agricultores. Se dará prioridad al apoyo a las pequeñas y medianas explotaciones, que constituyen la mayoría del sector agrícola de la UE, y a la ayuda a los jóvenes agricultores.

Reducción de los planes directos

Volviendo a los pagos directos a los agricultores, se reducirán a partir de 60.000 € y se limitarán en el caso de los pagos superiores a 100.000 € por explotación. Los costes laborales se tendrán plenamente en cuenta, todo ello con el fin de garantizar una distribución más equitativa de los pagos. Además, las pequeñas y medianas explotaciones recibirán un nivel más elevado de ayuda por hectárea, y los países tendrán que reservar como mínimo el 2% de su asignación para pagos directos y dedicar el importe así obtenido a ayudar al establecimiento de los jóvenes agricultores. Este apoyo se complementará mediante ayudas financieras para el desarrollo rural y distintas medidas para facilitar el acceso a la tierra y las transferencias de tierras.

En cuanto al cambio climático, los recursos naturales, la biodiversidad, los hábitats y los paisajes, se aplicara una política más proteccionista y ambiciosa, con ayudas a las prácticas respetuosas con el medio ambiente y con el clima, y unas exigencias mayores, puesto que los pagos directos estarán condicionados al cumplimiento de unos requisitos reforzados en esta materia, y cada Estado miembro tendrá que ofrecer regímenes ecológicos para ayudar a los agricultores a ir más allá de los requisitos obligatorios, financiando tales regímenes con un porcentaje de sus asignaciones nacionales para pagos directos.

Además, al menos el 30 % de cada asignación nacional para desarrollo rural se dedicará a medidas medioambientales y climáticas. También se prevé que el 40 % del presupuesto total de la PAC contribuya a la acción por el clima.

La PAC modernizada aprovechará la totalidad de las últimas tecnologías e innovaciones, ayudando así a los agricultores en el campo y a las administraciones públicas. Así, habrá un presupuesto de 10.000 M€ procedentes del programa de investigación de la UE Horizonte Europa reservados para proyectos de investigación e innovación en la alimentación, la agricultura, el desarrollo rural y la bioeconomía; se fomentará el uso de los macrodatos y de las nuevas tecnologías con fines de control y seguimiento; y se potenciará la aceleración del proceso de digitalización de la vida rural, mejorando así la calidad de vida en estas regiones y contribuyendo en mayor medida a mejorar la competitividad de la producción agrícola europea.

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