Ni un cine menos

Ni un cine menos

Con el proyecto Ni un cine menos los cines de los pueblos venderán entradas para canjearlas en la reapertura.

Los Fuentes gestionan su empresa Proyecfilm con una veintena de salas en localidades de la España rural de entre 5.000 y 7.000 habitantes.

«Con esta iniciativa queremos darles visibilidad y recordar la experiencia de ir al cine. Se trata de ofrecer entradas a precio reducido para disfrutar cuando todo vuelva a ser como antes».

Comentan los hermanos Fuentes gestores de Proyecfilm.

Hasta el momento se han adherido medio centenar de cines y cuentan con la logística de la plataforma de venta de entradas Kinetike. Saben que el regreso a la normalidad será complicado.

La incertidumbre sobre la próxima reapertura de salas también afecta a su actividad estacional en infinidad de cines de verano. No saben si ofertarla, porque se desconoce si se va a permitir o no.

Proyecfilm no se adhirió a la plataforma Salavirtualdecine.com, que ofrece películas que iban a estrenarse en salas en estas fechas al mismo precio de la entrada del cine.

Ahora están a punto de lanzar una iniciativa a través de la web Niuncinemenos.com: comprar entradas estos días con descuento para poder canjearlas cuando los proyectores arranquen de nuevo.

Niuncinemenos.com

« Con Ni un cine menos queremos que la gente vaya segura, no que sea una Fiesta del Cine masiva. Hasta que no se vean claros los plazos no lanzaremos la iniciativa, porque a lo mejor acabamos abriendo en diciembre».

Explican los hermanos Fuentes.

En teoría, los cines volverán a la actividad en la segunda fase de la desescalada, a partir del 25 de mayo, según anunció el presidente del Gobierno, con la limitación del aforo a un tercio.

Mientras, los exhibidores han recurrido a los ERTE, aunque el pago de los alquileres y los gastos de mantenimiento de los locales les provoquen una sangría económica.

En las oficinas de Proyecfilm trabajan cinco personas. Cada uno de los cines de los pueblos tiene tres trabajadores que hacen de todo: cortar entradas, acomodar al público, atender el ambigú…

La desaparición de las bobinas en 35 milímetros y la llegada del DCP propició que esta empresa familiar reflotara tras unos años de vacas flacas. «Hubo un momento en que era insostenible.

Un domingo a las ocho de la tarde, 150 personas salen de su casa, van al cine y a la salida se toman un café en el bar del pueblo. En la España vaciada no hay jóvenes.

Fuente: Hoy

Sobre el Autor:

José Pedro Martín Escolar
Licenciado en Derecho, Máster en Asesoría Fiscal y Abogado colegiado. Más de 15 años de experiencia en la dirección de Despachos Profesionales. Inversor en startups tecnológicas y fundador de Rosetta Advisor y del Centro de Innovación de Despachos Profesionales.

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