La facturación de algunos sectores se dispara por la crisis del coronavirus

La facturación de algunos sectores se dispara por la crisis del coronavirus

Empresas de limpieza, fabricación y distribución de equipos de protección individual e higiene, han multiplicado sus ventas estos día

Una de las consecuencias que ha tenido la expansión del coronavirus y la declaración del Estado de Alarma es cierta polarización de la economía. Muchas empresas se han visto obligadas a cerrar temporalmente y otras han sufrido un desplome de su facturación. Pero hay otro grupo que ha experimentado todo lo contrario. Por la naturaleza de su actividad, el trabajo se ha disparado. Lo notaron, por ejemplo, los supermercados con el inusual aumento de clientes. Con todo lo que ello implica: proveedores, empresas de logística, etcétera. El incremento o descenso de la demanda siempre genera una reacción que afecta a toda la cadena de distribución. Y así lo han notado desde los productores hasta las pymes que fabrican y venden productos para embalar, pasando por los transportistas que llevan los alimentos. Eso sí, en este caso fue un fenómeno pasajero, porque el cierre generalizado de la hostelería ha hecho a los distribuidores de alimentos bajar del cielo al infierno, con paralización de sus entregas e incluso devolución de recibos, según explican fuentes del sector. No sucede lo mismo a los distribuidores que trabajan con las grandes cadenas de supermercados, quienes se vieron desbordados durante los primeros días de la alerta y ahora han alcanzado cierto grado de normalidad, «una vez que las despensas y las neveras están llenas», explican desde la empresa Transportes Cuéllar. Aparte de los ‘peces pequeños’ de la cadena de producción alimentaria, las grandes fábricas también trabajan a pleno rendimiento en Valladolid. Es el caso de Helios y Findus.
Por otro lado, la demanda de equipos de protección individual en centros hospitalarios y empresas también ha provocado que los fabricantes y distribuidores tengan que trabajar sin descanso. Hay tanta necesidad que las empresas no dan abasto y la demanda se está cubriendo con la ayuda de una ola solidaria que ha puesto a particulares y pymes a fabricar mascarillas, pantallas protectoras, delantales, etcétera.
Comercial Ulsa es una empresa de distribución de vestuario y protección laboral que estos días se ha visto desbordada por la demanda. Hasta diez consultas al minuto llegaba preguntando por mascarillas. «También se demandan gafas, pantallas, buzos de protección química, guantes y, en algunos casos, manguitos y delantales», asegura el gerente, Javier Gómez. Esta empresa, como todas, ha tenido verdaderas dificultades para encontrar proveedores y ha atendido la demanda gracias al «gran stock» que tenía en sus instalaciones.
En la empresa A3 Equipos de Protección Laboral está pasando lo mismo. «Nos piden, sobre todo, mascarillas y guantes desechable y ahora no podemos atenderlo porque ya no queda nada», señala Silvana Rivas.
Hay otras pymes que se han tenido que adaptar a la demanda para aprovechar esta oportunidad de negocio. Un claro ejemplo es Suministros Garcichao, un almacén de fontanería y calefacción que se ha reinventado para vender mascarillas y gel desinfectante. Dos productos que, sin ir más lejos, les pidió la Policía Municipal y el Ayuntamiento de Valladolid para el personal de mantenimiento. «Antes solo teníamos botas de seguridad y ropa de trabajo, no geles, pero como ahora nos lo piden, lo hemos pedido», asegura Álvaro Garcimartín, encargado del almacén. Eso sí, solo han podido conseguir algo más de cien mascarillas y dos cajas y «cuatro o cinco» garrafas de gel.
Y es que otro sector que ha registrado un importante repunte de actividad estos días es el de la limpieza e higiene personal. La empresa 4ECO, situada en la calle Moradas, ya ha agotado todas las existencias de hidrogel para las manos. «Es lo que más piden, aparte de lejía y otras cosas», señala su responsable, Eduardo Rodrigo. 
Otro ejemplo es el de determinadas empresas vinculadas al reparto. Castilla Pack vender maquinaria y consumibles para embalar y la semana pasada tuvo que recurrir a empresas externas para repartir todos los pedidos de film extensible, de burbuja y espuma de polietileno.
Hay más casos, como el de las empresas que ofrecen sus servicios por vía telemática, ya sean de formación o entretenimiento, o las farmacias.

Cuatro casos

«Cada minuto recibimos diez solicitudes o consultas de clientes relacionadas  con las mascarillas»

La alerta sanitaria ha disparado la demanda de equipos de protección individual, tanto en el ámbito sanitario, como en el empresarial, e incluso a nivel individual. Comercial Ulsa es la «empresa más potente del sector en el norte de España», según su gerente, Javier Gómez. «Muchos de nuestros clientes están relacionados con la crisis, porque es industria sanitaria, alimentaria y limpieza, entre otros», señala. Tanto es así, que la empresa actualmente solo atiende a este tipo de clientes. «Toda la gente tiene que estar en casa, salvo que esté destinada a estos sectores», añade. Eso sí, el pico de demanda se está centrado en equipos para proteger la vista, la nariz y las manos. Es decir, mascarillas, gafas, pantallas y guantes. En menor medida, delantales y otros productos. «Recibimos diez solicitudes o consultas sobre mascarillas cada minuto», dice el gerente. Unas consultas que llegan «desde cualquier punto de España» y algunas veces, desde el extranjero. Aunque Gómez reconoce que intentar dar prioridad a las empresas del entorno de Castilla y León. Esta empresa ha sido una de las que ha donado material de protección a la Consejería de Sanidad después del llamamiento que hizo el Gobierno regional por el desabastecimiento en los centros hospitalarios. «Nosotros, afortunadamente, teníamos mucho stock, y ahora tenemos mucho material pendiente de recibir», asegura el gerente. Todo ello, con la dificultad que entraña ahora conseguir proveedores de este material. «Estas empresas han recibido la orden de trasladar su inventario al Ministerio y no tocarlo hasta que se les dé el visto bueno, hay una cierta confiscación», finaliza Gómez.

«Hemos pasado de no hacer casi desinfecciones a trabajar ocho horas al día en este área de negocio»

Truly Nolen es una pyme ubicada en el Vivero de Empresas que se dedica al control de plagas y desinfección con virucidas. Suele trabajar en vestuarios y oficinas de empresas, así como en la limpieza de vehículos de transporte. Su actividad se ha multiplicado en los últimos días. «Aparte de cosas puntuales de roedores, hemos hecho todo relacionado con el coronavirus», explica su responsable, André Campos. Muchos ayuntamientos han requerido sus servicios y empresas, sobre todo del sector agroalimentario, para extremar las precauciones en sus instalaciones. También se encargan, por ejemplo, de desinfectar a diario las manetas y estructuras visibles de contenedores soterrados, las barredoras, los contenedores de basura, así como taxis, autobuses y vehículos de empresas. «Hemos pasado de no hacer casi desinfecciones hace unas semanas a trabajar ocho horas al día en esta actividad», reconoce Campos. De momento, no se plantea aumentar la plantilla de siete empleados con la que cuenta porque es consciente de que este repunte de la actividad es pasajero. Aunque la desinfección de instalaciones entra dentro de catálogo de servicios de esta empresa,, su principal actividad es el control de plagas, que conlleva un proceso similar. Sus ámbitos de actuación suelen ser fábricas, industria alimentaria, centros educativos, bancos, oficinas, restaurantes, supermercados, instalaciones médicas y comunidades de vecinos, aunque también atienden a particulares. La empresa suele dividir su espacio de actuación en tres zonas: roja, amarilla y verde, y condiciona el tratamiento en cada una de ellas en función de varios factores. Por ejemplo, si allí hay personas o no.

«Las furgonetas no han dejado de repartir en estos días, hemos tenido que recurrir a agencias externas»

La actividad ha sido frenética en las instalaciones de Castilla Pack, sobre todo durante los primeros días de esta crisis, cuando las empresas hicieron acopio de consumibles para embalar ante el aumento de pedidos online y en previsión de que empresas del sector de la logística pudieran cerrar temporalmente. No ha sido así. «Vendemos film extensible, de burbuja, espuma de polietileno, flejes… casi todo enfocado al embalaje de palets», explica Miriam López, una de las administradoras. Sus principales clientes en estos días son empresas de alimentación, aunque han tenido otros clientes, como laboratorios y empresas de alimentación de animales. «Tocamos muchos sectores y las furgonetas no han dejado de repartir, hemos tenido que recurrir a agencias de transporte externas», añade. En esta empresa situada en la calle Cobalto del polígono de San Cristóbal trabajan casi sin descanso en estos días ocho personas. Según López, la actividad se duplicó la semana pasada respecto a la media que tienen durante el resto del año. Aparte de consumibles como film normal y malla extensible, flejes de acero, polipropileno y poliéster, grapas para cajas de cartón y burbuja con papel, entre otros, Castilla Pack también vende maquinaria de embalaje. Por ejemplo, precintadoras, retractiladoras, compactadores de residuos e impresoras de etiquetas, entre otros, con el correspondiente mantenimiento posterior. Castilla Pack ha sido una de las empresas beneficiadas por el incremento de ventas que se registró en los primeros días en los supermercados. El movimiento de palets de alimentación disparó la venta de productos asociados.

«Hemos vivido momentos de tensión por no poder llegar a lo que nos demandaban nuestros clientes»

Si algo sorprendió al inicio de la crisis sanitaria es la excepcional demanda de papel higiénico. Un comportamiento que tiene mucho de impulsivo entre los consumidores, pero que generó un importante volumen de trabajo en fabricantes y distribuidores. Divacel es una empresa vallisoletana proveedora de este producto y otros de limpieza, y ha experimentado este fenómeno en los últimos días. «Hemos vivido momentos de tensión en estos días por no poder llegar a todo lo que nuestros clientes demandaban», aseguran desde la compañía situada en la calle Turquesa. «Salía más de lo que se podía fabricar, y no había materia prima en algunos casos para ir con la misma rapidez», añaden las mismas fuentes. Los productos más demandados han sido desinfectantes, guantes, mascarillas, celulosa (papel higiénico y toallitas), lejía, dispensadores de jabón, etcétera. Este pico de actividad ha hecho que la plantilla de Divacell se tenga que adaptar. «Ha habido cambios en los repartos y horarios del personal para poder afrontar la preparación y el envío del material», confirman desde la empresa. Eso sí, no han hecho contrataciones porque «en tan poco espacio de tiempo no se podía interrumpir el trabajo para poder formar a nuevos empleados». No ha sido fácil para esta empresa cumplir con sus clientes, ya que ofrece la garantía de que todos los pedidos llegan en un plazo máximo de tres días. Su ámbito de actuación se centra en las provincias de Valladolid y Palencia y sus principales clientes son negocios de restauración, aunque ahora están cerrados, oficinas, colegios, bancos, centros de salud y otras instalaciones de edificios públicos.

Fuente vía https://www.eldiadevalladolid.com/

Por | 2020-03-31T12:20:14+00:00 31/03/2020|Sin categoría|Sin comentarios

Sobre el Autor:

José Pedro Martín Escolar
Licenciado en Derecho, Máster en Asesoría Fiscal y Abogado colegiado. Más de 15 años de experiencia en la dirección de Despachos Profesionales. Inversor en startups tecnológicas y fundador de Rosetta Advisor y del Centro de Innovación de Despachos Profesionales.

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