La complicada implantación de la ‘Tasa Google’

La complicada implantación de la ‘Tasa Google’

El pasado mes de enero, el Consejo de Ministros aprobaba los nuevos impuestos a los servicios digitales, la denominada Tasa Google. Un aspecto que volverá a salir a la palestra en breve y que ya está siendo trabajado por el G7. Si tienes alguna cuestión al respecto, en Rosetta Advisor encontrarás a tu despacho porfesional especializado en el sector de la comunicación y la información.

El G7 entra en escena

Ministros de economía y gobernadores centrales del G7 (Canadá, Estados Unidos, Japón, Italia, Francia, Reino Unido y Alemania), han acordado una tasa mínima. Se busca terminar con la competencia fiscal entre diferentes países. Son muchos los paraísos fiscales que ofrecen pagar muy poco a grandes compañías técnicas. Esto permite que las multinacionales “encuentren muchas formas de evadir impuestos”.

¿Cómo afecta en España?

Dicha tasa consiste en un impuesto del 3% sobre la facturación en España de aquellas empresas digitales que facturen al año más de 750 millones a nivel global y 3 millones en España y que se dediquen a la “venta de espacio publicitario online, actividades de intermediación en plataformas digitales o la venta de datos de sus usuarios”.

Desde que se hizo pública la intención del Gobierno de aplicar este impuesto, surgieron voces contrarias en el seno de las diferentes asociaciones tecnológicas y empresas afectadas, por entender que se trataba de “una medida unilateral en una economía más globalizada que nunca” y que ocasionaría “una fuerte pérdida de competitividad en las empresas españolas, la fragmentación del Mercado Único Digital y la paralización de la inversión”. Denunciaban, además, que el hecho de aplicar la tasa sobre la facturación y no sobre los beneficios supondría la ruptura con los principios tributarios básicos de los sistemas fiscales de los países europeos. Los detractores de la Tasa Google entienden que “en el contexto de una economía globalizada, cualquier nuevo impuesto a las empresas debe acordarse a nivel global a través de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)”.

Un futuro incierto en nuestro país

En cualquier caso, lo cierto es que, más de seis meses después de la aprobación de la Tasa Google, su futuro es incierto. El PSOE ni siquiera la menciona en el documento con el que pretende facilitar la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, si bien este ha manifestado su intención de aprobar la Ley que la impulse y promover la creación de la Tasa Google en el ámbito europeo.

Pero es que, a nivel europeo, la Tasa Google tampoco está teniendo un camino fácil: en marzo, la reunión de los Ministros de Economía y Finanzas de los países miembros de la UE (Ecofin), dijo que no había unanimidad para crear un impuesto europeo para gravar las actividades digitales, dejando en manos de la OCDE la adopción de dicha tasa.

Una recaudación de 1.200 millones de euros al año

Hay que precisar que Google, Facebook, Amazon, Twitter o Airbnb serían algunas de las compañías que tendrían que tributar en España bajo la Tasa Google, que se estima que lograría recaudar alrededor de 1.200 millones de euros al año, que se destinarían a políticas sociales. Algunos expertos han vaticinado que esta tasa podría llevar a las grandes tecnológicas a replantearse su inversión en España, e incluso estiman que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, podría tomar represalias contra los productos españoles, aplicándoles un mayor gravamen.

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