Facturación e ingresos por conferencias, cursos y charlas

Facturación e ingresos por conferencias, cursos y charlas

Muchos expertos en materias concretas, se preguntan acerca de la facturación e ingresos por conferencias, cursos y charlas.

Estas dudas surgen tanto para aquellos profesionales que sólo realizan alguno de estos eventos eventualmente, como para aquellos que tienen en este sector su actividad principal.

¿Cómo declarar los ingresos por conferencias, cursos y charlas?

Si estás dando conferencias o impartes cursos de forma esporádica o habitual, puede que te hagas esta pregunta.

Sobretodo existe la incertidumbre sobre cómo hay de imputarlas en la Declaración de la Renta. Todas estas cuestiones dependen tanto del tipo de formación como del modo de realizarla.

Existen dos formas de declarar la realización de acciones formativas:

  • Como Rendimientos del Trabajo

Según el artículo 17.2.c) del IRPF se consideran rendimientos del trabajo:

“Los rendimientos derivados de impartir cursos, conferencias, coloquios, seminarios y similares”.

De entrada, los ingresos por conferencias, cursos o charlas son considerados como rendimientos del trabajo. Por tanto, no es necesario un contrato de trabajo escrito, ni se debe emitir factura. Será suficiente que firmes un recibo, con la correspondiente retención del IRPF al tipo fijo del 15% (para el año 2017).

Esta retención la ingresará el pagador a través del modelo 111 como rendimiento del trabajo. Al final del ejercicio figurará en el resumen anual de retenciones, modelo 190.

En caso de que el pago se haga mediante ingreso o transferencia bancaria, no será necesario el recibo. Nosotros recomendamos que se emita un recibí en el que se hagan constar los siguientes datos

  • Datos de quién imparte el curso
  • Importe cobrado
  • Datos de la persona o entidad para la que se ha prestado el servicio
  • Lugar y fecha en la que se ha impartido
  • Firma de la persona o entidad que lo ha emitido
  • Como Rendimientos de Actividades Económicas

El artículo 17.3 del IRPF indica que existe una excepción; así, las acciones formativas se consideran como rendimientos de actividades económicas si:

“Existe una ordenación por cuenta propia de medios de producción y de recursos humanos o de uno de ambos, con la finalidad de intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios”.

Si eres autónomo y te dedicas habitualmente a la impartición de formación, se considera entonces que SÍ realizas una actividad económica y no un trabajo por cuenta ajena.

Por este motivo, deberás darte de alta en Hacienda antes de comenzar la actividad a través del modelo 037 y emitir una factura, no un recibo.

¿Esta formación lleva IVA?

Al igual que anteriormente, vamos a analizar si debe llevar IVA o no es imprescindible para los casos de:

  • Rendimientos del trabajo

En este caso no tenemos que realizar una factura, bastaría con realizar el modelo de recibo que explicábamos anteriormente.

Es por este motivo que en caso de que la actividad fuera perteneciente a un rendimiento de trabajo, no llevaría IVA.

  • Rendimientos de Actividades Económicas

En este caso, tendremos que emitir una factura con IVA, siempre que los contenidos de la formación no se encuentren incluidos en ningún plan oficial estatal de estudios.

Esto está regulado como materia de exenciones en el art. 20 de la Ley 37/1992 del IVA

En caso de que seas profesional, puedes ejercer una actividad económica relacionada con la materia que impartes, de manera que esto se entendería como un servicio más de los que prestas.

Podríamos concluir en que el profesional que no se dedica de manera habitual a la formación, puede impartir cursos o charlas, sin necesidad de darse de alta en un nuevo epígrafe, si están relacionadas con su actividad.

Jose María Saez Manzano, del despacho profesional especializado Agüera y Fuentes, nos explica cómo se facturan los ingresos por conferencias, cursos y charlas.

Por | 2017-12-21T09:30:47+00:00 07/12/2017|Fiscal|0 Comments

Sobre el autor:

Aguera&Fuentes Abogados
En nuestro Bufete somos conscientes del esfuerzo que por parte de todos hay que hacer para acercamos a la excelencia en el trabajo, y que dicha excelencia, más que ser una cuestión inalcanzable, se nos presenta como un camino largo pero apasionante, de desarrollo personal de cada miembro del despacho al servicio de los demás, en concreto al servicio de nuestros clientes.

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