Este domingo vuelven los viajes entre provincias: más de 92.000 al día con origen o destino Valladolid

Este domingo vuelven los viajes entre provincias: más de 92.000 al día con origen o destino Valladolid

Ocho años, ocho, lleva Samuel con un horario similar, trastocado desde hace tres meses por la crisis del coronavirus. Antes de la alerta sanitaria, del teletrabajo, de la rutina destrozada, su agenda decía: madrugón a las 5:50 horas, coche desde Arroyo a la estación, Avant a las 6:45. Trabaja en una empresa de seguros en Madrid. A media tarde, regresa a Valladolid. Y así, un día tras otro, durante ocho años. «Antes vivía allí, en un piso compartido. Pero mi pareja es de aquí, aquí está su empleo. Nos casamos. Tenemos un hijo de cinco años y decidimos vivir en Valladolid». Y trabajar él en Madrid. Este domingo vuelven los viajes entre provincias.

Samuel es una de las 45.452 personas que, de media, según los cálculos del Ministerio de Transportes, se desplazan a diario desde Valladolid hacia otras provincias. Para trabajar. O para ir de compras. O para estudiar. O por ocio. Bueno, tal vez habría que usar mejor el pasado: se desplazaban, ya que las cifras proceden de aquella normalidad que hoy parece tan lejana.

Un grupo de viajeros sube al autobús que conecta Valladolid con Salamanca. /RAMÓN GÓMEZ

El pasado mes de diciembre, el Gobierno presentó un estudio sobre movilidad interprovincial, a partir de los datos anónimos recogidos –en el verano y en octubre de 2017– de la ubicación de los teléfonos móviles. Un rastreo aleatorio sobre los viajes que, en distintos medios de transporte (por carretera, tren, autobús), se efectuaron en esas fechas entre provincias. De aquel informe se concluye que Valladolid genera al día, de media, 45.452 viajes hacia otros puntos del país y que es destino de otros 46.710 movimientos. En total, 92.162 en ambos sentidos. Eso, en otoño. Porque durante los meses de verano la cifra crece hasta los 109.396 trayectos (con un incremento relevante, por ejemplo, de los viajes hacia Cantabria o Asturias).

De este estudio se concluye que Madrid es la provincia con la que se generan más conexiones desde Valladolid. Los picos se dan los domingos (en viajes hacia Madrid) y los viernes (con los desplazamientos desde allí). Esta misma encuesta concluye que, a continuación, están las relaciones de movilidad con el resto de provincias de la comunidad, con Palencia y Segovia como puntos de intercambio más fluido.

Todos estos flujos de transporte han quedado en barbecho durante el estado de alarma, con la prohibición de viajar entre provincias, salvo casos muy justificados: razones laborales, transportistas, repartidores, servicios esenciales.

Los informes de movilidad con los que trabaja el Ministerio de Transportes dicen que el 10 de abril fue la jornada en la que se generaron menos viajes. Fue un Viernes Santo atípico. Valladolid tendría que haber estado llena de turistas para disfrutar de la Semana Santa, y no solo estuvieron vacías las calles, sino también las carreteras. Ese día, el asfalto estuvo huérfano de ruedas.

El movimiento interprovincial halló su registro mínimo, al 6% de una jornada habitual. Con la desescalada y el avance de las fases, el tráfico se ha recuperado. Hoy se encuentra al 41% de los datos que se consideraban normales antes de la pandemia (la recuperación alcanza el 80% si se analizan solo los trayectos dentro de la provincia).

El porcentaje ha crecido a medida que se ha avanzado de fase, con la paulatina recuperación de actividades económicas. El gran salto se dará desde este domingo. El fin del estado de alarma levantará el veto a los viajes entre provincias. Ya habrá libertad para marcharse a la playa a Asturias, a la segunda residencia en Levante, a ver a los amigos a Madrid o a que familias de otras regiones vengan a pasar el verano a pueblos vallisoletanos.

El foco estará puesto sin duda en lo que ocurra en los flujos con Madrid, los más habituales y también aquellos que durante esta pandemia han estado en el punto de mira. La consejera de Sanidad, Verónica Casado, aseguró el pasado 2 de junio que su departamento maneja «muchos estudios que nos dicen de dónde provenían nuestros virus, y un número importante era de Madrid». De hecho, en sus comparecencias siempre ha atribuido esta influencia a las altas cifras de contagios registradas en Segovia y Soria, pero también Ávila o Salamanca (provincias que han permanecido estancadas en la fase 2, sin avanzar al estadio 3, como han hecho el resto de provincias de la región). El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, criticaron la «madrileñofobia» que perciben de otros territorios, ante la influencia que esta región (con la nueva libertad de movimientos de sus habitantes) pueda generar en otros puntos del país.

 «Con Madrid no hay ningún problema ni ningún tipo de fobia, hay prudencia», dijo el martes Casado: «La única fobia es con el virus».

Hay varios indicadores que constatan esta estrecha relación entre el Pisuerga y el Manzanares. La Asociación de Usuarios Ave Valladolid calcula que hay 4.300 vallisoletanos que trabajan en Madrid. La cifra procede de los microdatos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que, en la pregunta 16 del bloque C, referida a las características del empleo, cruza los indicadores de la dirección postal de la vivienda con la provincia donde está el puesto de trabajo. El resultado, 4.300 personas en esta situación. De ellas, en torno a mil usan a diario la alta velocidad, aseguran desde el colectivo que agrupa a sus usuarios. Pero además están los que, empadronados aquí, viven de lunes a viernes en la capital y regresan a Valladolid los fines de semana.

Hay más cifras que contribuyen a dibujar este panorama respecto a las relaciones laborales con Madrid. Las ofrece el Servicio Público de Empleo Estatal, que en sus datos básicos de movilidad consigna que durante 2018 (son las últimas cifras disponibles) los vallisoletanos firmaron 8.547 contratos para trabajar en Madrid. Esto no significa, claro, que fueran 8.547 personas, puesto que un trabajador puede sellar varios contratos temporales en un año, pero sí que sitúa a Madrid como la principal ciudad de destino, muy por delante de Palencia (3.930 contratos) , Segovia (3.874), Burgos (2.312) y Barcelona, que cierra los cinco primeros puestos, con 1.640. En el flujo inverso, son los zamoranos (3.807) y palentinos (3.518) quienes más recalan en Valladolid.

La tasa de movilidad es más alta en hombres que en mujeres, se sitúa por encima de la media entre los menores de 30 años y con estudios superiores, y, por grupos ocupacionales, destacan en dirección de empresas y administraciones públicas (37,28 de cada mil) y en técnicos y profesionales científicos e intelectuales (30,83). La menor tasa se da entre los trabajadores no cualificados (13,75).

«A la espera del censo de 2021, los datos de 2011 nos dicen que la proporción de jóvenes vallisoletanos entre 25 y 39 años que residen en otras comunidades autónomas es del 21,8%, y un 29% de universitarios. Las cifras regionales son del 24,7% y 35,5%, y en el conjunto nacional, del 13,1% y 16,5%, respectivamente», asegura Miguel González-Leonardo, graduado en Geografía y Ordenación del Territorio por la UVA, investigador predoctoral en el Centro de Estudios Demográficos de la Autónoma de Barcelona. Allí disponen de datos más actualizados que concluyen que la proporción de titulados universitarios que residen en otras regiones ha aumentado. 

«Aproximadamente, el 40% de los castellanos y leoneses entre 25 y 39 años que han emigrado hacia otras comunidades autónomas está en Madrid. Y el porcentaje sube hasta el 50% en los titulados universitarios, con proporciones similares en el caso de Valladolid».

La estadística de variaciones residenciales del INE dice que, entre 2013 y 2017, hubo 7.886 personas que trasladaron su residencia desde Valladolid a Madrid: una media de cuatro al día. El INE publicó este miércoles la actualización de estos datos. Durante 2019, hubo 6.995 personas que se marcharon a vivir a otras provincias (de ellas, 1.592 se marcharon a Madrid). Llegaron 7.536 (de las cuales, 1.290 vinieron desde Madrid). Una vez concluido el confinamiento y el estado de alarma, podrán viajar sin problemas a Valladolid desde este domingo.

«El principal motivo –explica González-Leonardo– es la escasez de empleos que demandan mano de obra con titulación universitaria. El grueso del tejido productivo de Castilla y León se sostiene en la industria de la automoción, la agroalimentaria, la hostelería, los servicios personales y, en menor medida, en el sector primario en las zonas rurales. Son actividades que emplean trabajadores de media o baja cualificación. En suma, el nivel educativo de Castilla y León se sitúa por encima de la media nacional, lo que acrecienta el desajuste entre el nivel educativo de la población y las características de la oferta de trabajo. Y lo mismo sucede en Valladolid». Se producen más universitarios de los que el mercado de trabajo local puede asumir. Y eso favorece la fuga de talento.

La Asociación de Usuarios Ave Valladolid insiste en que hay soluciones. Las estaciones Campo Grande y Chamartín están a cincuenta minutos en alta velocidad. «Las distancias ya no se miden en kilómetros, sino en minutos», asegura Carlos Perfecto, vicepresidente del colectivo. Y defienden que Valladolid y Castilla y León tienen una oportunidad de oro para fijar población, aunque se trabaje en Madrid.

Para ello, demandan una política de precios asequible (que se equiparen los servicios Avant con los cercanías), flexibilidad en los bonos e incluso un tren más a primera hora de la mañana desde Valladolid y por la tarde con salidas desde Madrid. Renfe calcula que, cada día, hay 15.000 castellanos y leoneses que viajan a diario en tren entre Castilla y León y Madrid.

¿Qué supone una rebaja en el padrón de este grupo de habitantes? «Desde el punto de vista demográfico, se pierde población por emigración y también natalidad, porque las personas que se marchan están en edad reproductiva y tienen los hijos en la región de destino. Además, no solo se disminuye el número de habitantes y se agudizan los procesos de despoblación, sino que, en suma, aumentan los niveles de envejecimiento y dependencia», explica González-Leonardo. Junto a esto, «al irse las personas más preparadas, se pierde el capital humano de mayor valor, afectando notablemente a la capacidad de innovación y al desarrollo tecnológico de los territorios emisores», concluye.

Fuente: El Norte de Castilla

Por | 2020-06-19T09:35:41+00:00 19/06/2020|Hostelería|Sin comentarios

Sobre el Autor:

José Pedro Martín Escolar
Licenciado en Derecho, Máster en Asesoría Fiscal y Abogado colegiado. Más de 15 años de experiencia en la dirección de Despachos Profesionales. Inversor en startups tecnológicas y fundador de Rosetta Advisor y del Centro de Innovación de Despachos Profesionales.

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