El día a día de las funerarias

El día a día de las funerarias

La pandemia ha obligado a adaptar los protocolos, pone a los trabajadores en riesgo de contagio: es el día a día de las funerarias.

Son el último eslabón de la cadena sanitaria, pero en los aplausos de las ocho de la tarde, nadie parece acordarse de ellos.

«Nos sentimos un poco olvidados y el caso es que estamos sufriendo que existen trabajos que tienen su especial peligro y desde luego que éste es uno de ellos»

 Explica Joaquín Cabero, de la funeraria La Montañesa.

En el día a día de las funerarias, se enfrentan a la manipulación de cadáveres infectados con un protocolo completamente nuevo, recurren a asistencia psicológica por la carga emocional que soportan en un tiempo como este, donde los dramas familiares son numerosos…

Han perdido parte del negocio porque no se pueden celebrar velatorios ni se compran coronas de flores, y lejos de ser reconocidos a veces son demonizados por culpa de «unos pocos» que suben los precios.

«La gente lee en los periódicos que se está cobrando más por nuestros servicios y nos miran mal».

Esto está sucediendo en Madrid, en Barcelona o en ciudades grandes donde está habiendo muchísimos muertos. Se está desprestigiando el sector y está haciendo mucho daño.

Ninguna funeraria ha recibido material de prevención por parte de las instituciones.

Algunas de estas empresas ya han puesto un equipo psicológico al servicio de sus trabajadores.

Las cifras de fallecidos aún son altas

«Abril ha sido para nosotros peor que marzo, y por eso todavía no hemos parado de trabajar con esa tensión propia de lo que está pasando», acredita Gonzalo Trugeda, de Funcantabria.

Asume Gonzalo Trugeda, de Funcantabria

El día a día de las funerarias ha cambiado: se ha prohibido la tanatoestética, toda la labor que realizaban antes de la llegada de la pandemia para preparar el cadáver de cara al tanatorio.

Tampoco se venden coronas de flores, apenas hay esquelas… Todo ello es un perjuicio económico asumido por todas estas empresas que temen que esta situación se prolongue mucho.

Drama familiar

El factor emocional es importante también en un trabajo que ha de lidiar todos los días con innumerables dramas familiares. En Madrid está siendo algo indescriptible.

Al golpe de perder a un familiar de esta forma tan repentina se le une la incapacidad para despedirlo conforme a la tradición. 

No se pueden celebrar velatorios, y los enterramientos están limitados a un aforo de tres personas.

Fuente: El Diario Montanes

Sobre el Autor:

José Pedro Martín Escolar
Licenciado en Derecho, Máster en Asesoría Fiscal y Abogado colegiado. Más de 15 años de experiencia en la dirección de Despachos Profesionales. Inversor en startups tecnológicas y fundador de Rosetta Advisor y del Centro de Innovación de Despachos Profesionales.

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