El Congreso rechaza la devolución de la ‘ley Celaá’ y defiende la educación afectivo-sexual en las aulas

El Congreso rechaza la devolución de la ‘ley Celaá’ y defiende la educación afectivo-sexual en las aulas

La mayoría del Congreso ha rechazado este jueves apoyar las enmiendas a la totalidad a la ley Celaá presentadas por el PPVox y Ciudadanos en las que pedían la devolución de la reforma educativa por «ideológica», «anticuada» y «contraria a la libertad de las familias».

Con más noes que síes (195 frente a 153 y ninguna abstención), todos los partidos menos UPNNavarra Suma Foro Asturias se han opuesto a estas tres enmiendas ante la necesidad de derogar «cuanto antes» la Lomce, si bien han dejado claro que tampoco apoyan con entusiasmo la Lomloe y que se lo pondrán difícil al PSOE durante la tramitación parlamentaria.

El Proyecto de Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación (Lomloe) se ha debatido por primera vez en el Congreso dejando en evidencia las principales dicotomías de la escuela: la excelencia frente a la comprensividad, lo público frente a lo concertado, el castellano frente a las lenguas oficiales, el papel de los padres como responsables últimos de la educación de los hijos y el «los hijos no pertenecen a los padres» de Celaá.

Los diputados apenas han hablado de los problemas reales que se han producido en las aulas estos meses durante el coronavirus, a los que la Lomloe no da respuesta porque se registró en el Congreso en vísperas de la pandemia. Tampoco se han centrado en debatir cómo reducir las elevadas cifras de abandono escolar o cómo mejorar la posición de España en los indicadores internacionales.

A cambio, se ha visto que la posibilidad de alcanzar consenso en algunas cuestiones básicas -como ha pedido Ciudadanos, que ha ofrecido al Gobierno un pacto educativo- está más lejos que nunca. El tono del debate ha dejado claro que los dos modelos de escuela son antagónicos y están condenados a no entenderse. Y que cada uno tira de su extremo de la cuerda.

¿VALORES O SEXUALIDAD?

La discusión, de hecho, ha estado bastante monopolizada por la educación afectivo-sexual, un asunto muy simbólico rentabilizado por Vox y alentado por la izquierda que abre la puerta a la reflexión sobre si la escuela debe limitarse a la instrucción formal o abrirse también a otro tipo de enseñanzas, y el papel que juegan los padres a la hora de decidir si quieren o no que sus hijos reciban esos contenidos en el colegio.

La Lomloe tampoco regula mucho sobre esta materia, que es objeto de un desarrollo reglamentario curricular posterior, pero plantea una asignatura de Valores Cívicos y Éticos para todos los alumnos (no sólo para los que no estudian Religión) que podría convertirse en una nueva Educación para la Ciudadanía, según PP y Vox.

La ministra Isabel Celaá ha hecho toda una declaración de intenciones, eso sí, cuando ha dicho que su norma se sustenta en cinco puntos: el primero es «el interés superior del menor» y el tercero es «un enfoque en igualdad de género a través de la coeducación» y el fomento «en todas las etapas de aprendizaje de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, la lucha contra la violencia de género y el respeto a la diversidad afectivo-sexual».

La polémica educativa que se vivió en Murcia el pasado septiembre con el pin parental y las charlas de género ha saltado ya a la arena del Congreso. Este punto es el más importante para Vox. Su diputada Georgina Trías ha acusado a la ministra de «imponer desde temprana edad una educación con perspectiva de género de forma curricular, como corresponde a un sistema totalitario». Ha puesto como ejemplo las «guías obscenas» con «juegos eróticos infantiles» del programa autonómico navarro Skolae y ha advertido: «No vamos a consentir una educación sexual de esta catadura y, más aún, sin consentimiento expreso de los padres. No vamos a consentir el adoctrinamiento sectario de la ideología de género. Dejen a los niños ser niños».

BilduERC, el PNV y Unidas Podemos se han apresurado a defender el programa Skolae y han apostado por una escuela que «respete todas las identidades de género». También Mari Luz Martínez Seijo, portavoz de Educación del PSOE, ha preguntado: «¿Qué problema hay con la educación afectivo-sexual o con la educación ambiental? Asuman que la educación tiene que ser moderna». Joan Mena, de Unidas Podemos, ha señalado que una de sus líneas rojas es «la educación en derechos LGTB o libertades afectivo-sexuales», pinchando a los socialistas por su argumentario en contra las teorías queer que ha levantado ampollas en los colectivos transexuales.

PÚBLICOS CONTRA CONCERTADOS

PP y Ciudadanos coinciden con Vox en que la ley tiene «sesgos ideológicos», pero, a diferencia del partido de Abascal, no llevan la educación afectivo-sexual como pilar de sus enmiendas, y se centran más en la defensa de la libertad de los padres a elegir el colegio de sus hijos; es decir, apuestan por el modelo concertado, en donde estudia el 25% de los alumnos y critican, con Vox, que en la Lomce se haya eliminado el concepto de «demanda social» que blindaba a estos centros.

 Sandra Moneo, responsable educativa del Grupo Popular, ha acusado al Gobierno de «hacer saltar por los aires el pacto constitucional en materia educativa» después de que Celaá, en su defensa de la ley, se comprometiera sólo a «la financiación pública de la educación».

En un discurso muy técnico pero plagado de referencias a los principales puntos en conflicto, la ministra ha argumentado que «los recortes han afectado sobre todo a la educación pública y ha defendido que su ley «conseguirá mejorar la equidad y materializar proyectos y programas superando la insuficiencia que ha venido sufriendo la educación pública». 

Marta Martín, portavoz de Educación de Ciudadanos, ha respondido a la ministra acusándola de «dividir a pública y concertada en lugar de conectarlas para que puedan colaborar» e instándola a huir de «posiciones sectarias».

El debate de hasta dónde llega la libertad de los padres alcanza, por extensión, a la financiación pública de la educación que separa por sexos -un modelo avalado por el Tribunal Constitucional contra el que han arremetido los partidos de izquierdas- y a la educación especial. PP, Vox y Ciudadanos recogen el temor de miles de familias a que estos centros pierdan recursos y los alumnos se vean abocados a estudiar en centros ordinarios en contra de su voluntad.

Moneo, que presentará una alternativa a la Lomloe cuando termine la crisis del coronavirus, ha pedido expresamente que se elimine la disposición adicional cuarta donde se recoge este asunto.

Los tres partidos también se han unido al denunciar cómo la Lomloe aumenta las diferencias territoriales porque «acentúa la ausencia del español» en las aulas de Cataluña, Baleares o la Comunidad Valenciana, «se inhibe al garantizar unas enseñanzas comunes» en todo el Estado y rechaza una Selectividad única. Bildu, PNV, BNGPDeCAT y ERC han venido a decir que nada de esto es negociable.

Fuente: El Mundo

Por | 2020-06-18T10:14:47+00:00 18/06/2020|Educación|Sin comentarios

Sobre el Autor:

José Pedro Martín Escolar
Licenciado en Derecho, Máster en Asesoría Fiscal y Abogado colegiado. Más de 15 años de experiencia en la dirección de Despachos Profesionales. Inversor en startups tecnológicas y fundador de Rosetta Advisor y del Centro de Innovación de Despachos Profesionales.

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