El abandono de la escuela pública

El abandono de la escuela pública

El abandono de la escuela pública ha quedado al descubierto con la pandemia para reconocer las insoportables desigualdades en el derecho a la educación.

Dispositivos móviles y conexión a Internet se han erigido en dolorosas metáforas de las condiciones de pobreza material que impiden la educabilidad de muchos niños y niñas.

Maestras y maestros hemos tratado de llegar a cada rincón, a cada hogar, y nos hemos asomado a entornos de cuya existencia algo sabíamos y en los que es imposible reclamar concentración, trabajo y esfuerzo.

Niños que burlaban la vigilancia de la policía para poder acudir al hogar de un familiar que sí contara con un ordenador.

Para paliar esto no basta con la provisión de una tableta.

No basta tampoco con la aprobación del ingreso mínimo vital. Porque las desigualdades de capital cultural de las familias son tales que niñas y niños parecen tener en su código postal cuál habrá de ser su futuro académico.

El determinismo se agrava en un sistema escolar tan segregador como el nuestro sin que nada apunte a un golpe de timón en las políticas educativas.

Veremos en qué acaban los 2.000 millones de euros cuyo destino debiera ser, según el presidente Sánchez, la educación pública.

Maestras y maestros, con mayor o menos acierto, se han dejado la piel en esto. Claro que han cometido errores, y mucho habrán de trabajar para enmendarlos. Pero han estado solos.

Las Administraciones educativas se han lavado las manos. No sabían qué hacer y han optado por la dejación de funciones. Primero fue el silencio. Luego, el frenesí de instrucciones contradictorias.

Ahora, pretenden la vuelta a las aulas como si nada hubiera ocurrido, imaginando una escuela en que sea posible respetar las distancias a que la pandemia obliga sin reducir ratios, aumentar las plantillas.

Al abandono institucional hemos sumado el maltrato en los medios.

Se ha llegado a responsabilizar al profesorado del abandono de la escuela pública, en concreto del cierre de las escuelas, cuando ni el estado de alarma permitía su apertura ni las condiciones de los centros.

Tampoco los diagnósticos de los expertos parecían apuntar a la raíz del problema, al menos desde la percepción de quienes están a pie de aula.

Fuente: El País

Por | 2020-06-25T17:07:28+00:00 25/06/2020|Educación|Sin comentarios

Sobre el Autor:

José Pedro Martín Escolar
Licenciado en Derecho, Máster en Asesoría Fiscal y Abogado colegiado. Más de 15 años de experiencia en la dirección de Despachos Profesionales. Inversor en startups tecnológicas y fundador de Rosetta Advisor y del Centro de Innovación de Despachos Profesionales.

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