Desolación tras el mostrador: «El mercado ya no parece el mercado»

Desolación tras el mostrador: «El mercado ya no parece el mercado»

El comercio de proximidad vive estos días con la intensidad emocional de no poder refugiarse y la preocupación por la crisis que se avecina.

Son héroes sin aplauso pero ahí siguen, apuntando a los clientes de siempre en la lista de espera para avisar cuando llegue la próxima remesa de mascarillas; vendiendo la barra de pan del día detrás de una mampara…

Mercados de Abastos
El mercado ya no parece el mercado.

El comercio, por el simple hecho de que las calles han quedado desiertas, ha sido uno de los primeros sectores, en notar la crisis del coronavirus.

Con la excepción de los negocios de distribución alimentaria y unas pocas excepciones (farmacias, tiendas de mascotas, ópticas, informática, etc), todo el tejido comercial se vio abocado al cierre hace tres semanas.

En el caso del sector tradicional, de las tiendas de proximidad que luchan hace años ante el avance de las franquicias y modelos de gran formato, el golpe es todavía mayor.

Pese a ser un servicio esencial, su actividad se ha resentido. «Acostumbrado al ambiente del mercado, ahora se te cae el alma a los pies. El entorno es como una película del apocalipsis. El mercado no parece el mercado».

lamenta una trabajadora del mercado.

La crisis, como para casi todos, está siendo brutal.

La cercanía y el servicio al cliente emerge con naturalidad cuando se pregunta a los comerciantes por esta nueva cotidianidad:

«La situación es muy triste. Para nosotros el trabajo es contacto con clientes habituales, a los que conoces, sabes sus gustos, sus nombres, la familia que tienen… Si dejas de ver a personas mayores, te preocupas, ¿les ha pasado algo?»

Cuenta Eva Rozalén, empresaria en el sector de la panadería.

Horno Rozalén, es una pequeña cadena con cuatro establecimientos que comenzaron los padres y que la siguiente generación ha hecho crecer.

Están especializados en panadería, pastelería, y buscaron nuevas vías de negocio cuando la gran distribución puso contra las cuerdas a los panaderos: ellos crecieron con comida para llevar, y luego, el cátering.

Este caos, además, ha cogido a su sector en uno de los momentos de mayores ventas del año. «Es una caída de ventas brutal. Para todo el gremio este mes es superfuerte», lamentan desde esta empresa que ha tenido que aplicar también un ERTE justo en un momento en que, iban a reforzar la plantilla.


Sobre el Autor:

José Pedro Martín Escolar
Licenciado en Derecho, Máster en Asesoría Fiscal y Abogado colegiado. Más de 15 años de experiencia en la dirección de Despachos Profesionales. Inversor en startups tecnológicas y fundador de Rosetta Advisor y del Centro de Innovación de Despachos Profesionales.

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