¿Cómo será tu oficina después del confinamiento?

¿Cómo será tu oficina después del confinamiento?

Holly Samuelson cree que los botones del ascensor serán lo primero en desaparecer. ¿Lo segundo? Quizás los pomos de las puertas. “¿De veras se necesita tocar un picaporte para salir y entrar del baño de una oficina?”, pregunta. ¿Cómo será tu oficina después del confinamiento?

Samuelson, profesora de la escuela de posgrado de diseño en Harvard, ha estado pensando en las maneras (grandes y pequeñas) en las que el diseño de las oficinas cambiará tras la COVID-19. Las preguntas que se está haciendo ahora mismo (más allá de los picaportes de los baños) son las siguientes:

“¿Qué es lo que está tocando la gente muchas veces al día sin que necesitemos que sea así? ¿Tiene la gente acceso a poder lavarse las manos como es debido? ¿Son las superficies fáciles de limpiar? ¿Hay recovecos y ranuras innecesarios? ¿Cómo está diseñada la ventilación? ¿Estamos juntando en un espacio reducido a personas enfermas con personas sanas sin que haya ninguna necesidad?”.

Las crisis han cambiado la manera en la que construimos a lo largo de la historia. El incendio en el club Coconut Grove de Boston en 1942, por ejemplo, tuvo como consecuencia la implementación de las puertas que se abren hacia afuera y de las señalizaciones visibles para indicar dónde está la salida. El atentado de Oklahoma City hizo que se pusiesen bolardos en el exterior de los rascacielos de alta seguridad. El 11-S tuvo como resultado el ascenso del cristal irrompible y de las estructuras con núcleo de cemento. Así que es casi seguro que la pandemia de la COVID-19 cambiará la arquitectura tal y como la conocemos, en especial en lo que a los edificios de oficinas con mucho trasiego se refiere. 

De hecho, ya está empezando a suceder. El Instituto Estadounidense de Arquitectos hace poco publicó unas directrices explicando con exactitud qué deberían hacer los espacios de trabajo compartidos para que su reapertura sea segura. Entre sus sugerencias están el trazado de caminos para dividir el tráfico direccional, entradas y salidas separadas y zonas para hacer cola con coberturas para el sol y la lluvia en las puertas principales para que cada persona pueda entrar de uno en uno.

Todo eso para hacer que acudir al trabajo sea más seguro. Dentro de la propia oficina, eso sí, sugieren pantallas de plástico protectoras anti-estornudos, escritorios espaciados, sistemas de apertura con tarjeta que no requieran de contacto y tabiques móviles para dividir los espacios abiertos. En caso de que no puedan evitarse los botones del ascensor, lo que sugieren es poner film transparente fácil de limpiar encima de ello.

Uno de los aspectos más importantes que tendrán que cambiar es invisible: la ventilación. Habitualmente los sistemas de ventilación y climatización recirculan el aire a lo largo de la planta para asegurarse de que todo el mundo tenga acceso a la calefacción o el aire acondicionado. Eso tiene un inconveniente:

Estamos recogiendo los estornudos y bombeándolos varias veces a través de todo el edificio”, simplifica Samuelson.

«No tiene mucha ciencia el ir apartándose este sistema para optar por los sistemas DOAS”. Los sistemas de aire exterior dedicado o DOAS, explica, toman el aire del exterior y lo consumen más rápidamente. Puntos extra: este método también es más ecológico.

¿Cómo cambiarán estas alteraciones técnicas y funcionales el ambiente de nuestras oficinas? Cabe esperar diseños minimalistas y futuristas que faciliten la higiene y seguridad: las superficies probablemente serán lisas y brillantes, ya que así son muy fáciles de limpiar. Las puertas serán automáticas. Las entradas serán sin llave, o incluso dependerán de biometría como los escáners faciales u oculares. 

Habrá puestos de desinfección de manos por todas partes. Volverán los escritorios con divisiones (también conocidos como cubículos). Dado que la mayoría de las compañías reducirán la plantilla de empleados que trabajen presencialmente, puede que las salas de conferencias ahora hagan las veces de lugares de trabajo para contribuir a que los empleados estén más repartidos en el espacio. La luz solar (y el acceso a las ventanas y sus corrientes de aire) será prioritaria. Cabe esperar que se utilicen signos para reforzar el distanciamiento social, tales como flechas que indiquen una vía de tránsito unidireccional en torno al edificio.

Pero eso no significa que las oficinas del futuro estén destinadas a ser distópicas. La semana pasada, el estudio de arquitectura Woods Bagot presentó su propia visión para el lugar de trabajo. Su argumento es que si vas a sentarte frente a un ordenador con unos cascos puestos todo el día, entonces quédate en casa. El único propósito de los espacios compartidos es algo que no puede ser completamente sustituido por una llamada de Zoom: la colaboración creativa.

La gente sólo se traslada hasta la oficina cuando es necesario o preferible el colaborar físicamente con sus compañeros con entusiasmo y energía”, escriben refiriéndose a su modelo, repleto de sofás y mesas redondas que obligan a mantener las distancias. “Imagínate un lugar de trabajo sin escritorios”.

Otro de los modelos de Woods Bagot elogiaba los “nodos comunitarios”: ¿Qué sucedería si las compañías optasen por oficinas de barrio más pequeñas y cercanas a las viviendas de sus empleados en lugar de tener una gran sede central?

“Ahora que se han reducido nuestras ganas de utilizar el transporte público y estar rodeados de grupos grandes de gente, el futuro está más distribuido que consolidado en este tipo de modelo. Se centra en unas oficinas más pequeñas, comunitarias y tipo satélite. Las oficinas estarán más cerca de los hogares de los empleados, lo que supone un impacto importante en los desafíos que plantea el ‘tiempo’ en los antiguos modelos de trabajo, además de apoyar la idea de que las personas ‘vivan y trabajen localmente’ como tribus

Se dice que Citigroup ya está contemplando poner en práctica este enfoque y está buscando espacios de oficinas en áreas suburbanas como Long Island y Westchester.

¿Cuál es entonces el aspecto de una oficina poscoronavirus una vez puesta en práctica en la vida real? A mediados de mayo, Bloomberg consiguió echarle un vistazo al plan de reapertura de Facebook (el gigante de Silicon Valley recibirá de nuevo al 25% de su plantilla el 6 de julio). Según informaron, los puestos de trabajo estarán a casi 2 metros de distancia. Los empleados podrían estar obligados a utilizar mascarilla en determinadas áreas y a que se compruebe su temperatura. La cafetería únicamente ofrecerá comidas preenvasadas y alimentos para llevar. Al principio no habrá visitantes.

Creo que algunas medidas extremas serán temporales”, dice Samuelson, refiriéndose a algunas de las medidas de distanciamiento social más estrictas que se están poniendo en práctica. “Pero otras cosas no volverán a ser como antes. Simplemente tendremos una nueva normalidad”.

Fuente: Vogue.com

Sobre el Autor:

José Pedro Martín Escolar
Licenciado en Derecho, Máster en Asesoría Fiscal y Abogado colegiado. Más de 15 años de experiencia en la dirección de Despachos Profesionales. Inversor en startups tecnológicas y fundador de Rosetta Advisor y del Centro de Innovación de Despachos Profesionales.

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