Cómo comportarnos en los restaurantes de la nueva normalidad

Cómo comportarnos en los restaurantes de la nueva normalidad

Los restaurantes parecen un escenario de película de miedo, pero hay que saber comportarse en los restaurantes de la nueva normalidad y convertir una situación excepcional en un disfrute colectivo.

En Amanece que no es poco solo se puede entrar a la taberna del pueblo de uno en uno. La Guardia Civil supervisa la apertura y cierre del establecimiento, frente a cuya puerta los borrachos del lugar aguardan en ordenada fila desde el punto de la mañana.

Entra el primer paisano, se acoda en la barra y el camarero le empieza a servir chupitos de anís encadenados hasta casi atragantarle, para que se ponga fino; José Luis Cuerda se sigue riendo del mundo desde el cielo.

La hostelería española está como esa taberna legañosa: vacía, con la vigilancia anclada en la puerta y temiendo que el negocio se reduzca a un goteo de clientes impenitentes.

Camareros en ERTE, neveras tristes como Puccini. Los estudios vaticinan el cierre del 30% de los locales, una caída del 40% en la facturación, 680.000 empleos afectados durante el bache.

El Gobierno ha planificado una desescalada con fases cautelosas: el servicio a domicilio, las terrazas espaciadas, y una apertura progresiva con aforos limitados y con un control estricto de los clientes.

Cita previa, mascarillas y desinfección de vajillas, muebles, cartas o croquetas. En mesas reducidas, separadas como nueras que se enfadan durante el vermú dominical, y quizá hasta con mamparas de terrario.

Nuestro comportamiento con la apertura de las primeras terrazas sugiere que tenemos muchas ganas de bar aunque las mesas respeten la distancia de seguridad.

Las barras

En España los bares volverán a ser genuinamente bares cuando, junto a las mesas, puedan ofrecer también sus barras, auténtica alma de la hostelería ibérica. Porque sin barra, los españoles no somos nada.

En Salamanca, más de 200 establecimientos amanecieron en abril con carteles de “Se traspasa”, en una protesta que auspició la asociación de la provincia y que se extiende por León, Burgos o Zamora.

“Estamos viviendo un drama. Si no nos apoyan, no salimos” – lamenta Álvaro Juanes, presidente del colectivo.

La hostelería significa el 6,2% del PIB, una proporción superior a la de Portugal o Francia, la conforman autónomos y pymes sin apenas liquidez ni capitalización, y con empleos inestables (tienes todos los datos aquí).

Ante la nueva situación, piden flexibilidad en los ERTE, un protocolo sanitario, créditos accesibles, ayudas directas, exenciones fiscales, y sobre todo, respaldo con los alquileres.

Fuente: El Comidista

Por | 2020-05-26T12:18:18+00:00 26/05/2020|Hostelería|Sin comentarios

Sobre el Autor:

José Pedro Martín Escolar
Licenciado en Derecho, Máster en Asesoría Fiscal y Abogado colegiado. Más de 15 años de experiencia en la dirección de Despachos Profesionales. Inversor en startups tecnológicas y fundador de Rosetta Advisor y del Centro de Innovación de Despachos Profesionales.

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