Comercio de proximidad frente al “oportunismo”

Comercio de proximidad frente al “oportunismo”

Comercio de proximidad frente al “oportunismo”, pero fuera del podido de Mercadona y Amazon bregan cientos de negocios pequeños.

Hace tres días, los reyes se reunieron con Juan Roig por videoconferencia en un encuentro que evidenció el peso —real y simbólico— de Mercadona durante la pandemia. La foto de la cumbre se añade al archivo de vídeos virales con largas colas a la puerta del supermercado o carreras apresuradas dentro de él.

También enlaza con el debate sobre la capacidad de un negocio que, en el imaginario colectivo, aparece como el brazo abastecedor del Estado al socorro de su población. De hecho, por exposición mediática, podría pensarse que Mercadona es el único canal de distribución alimentaria del país.

Obviamente, fuera de ese polo bregan cientos de negocios pequeños que en estos días suministran víveres a sus vecinos no sin cierta perplejidad. “Mi tienda está delante de un Mercadona y cada mañana veo colas que dan la vuelta a la esquina”, comenta Ana Sánchez, propietaria de una tienda de alimentación a granel. “Desde Sanidad estaban pidiendo distancia social, pero ahí la gente se juntaba para no perder el turno. Han tenido que pintar líneas en el suelo. ¿Cómo puede ser que vayas con mascarilla y luego te encierres en un sitio atestado?”, se pregunta.

Mireia Vidal es agricultora y despacha en el mercado municipal de Algirós, donde vende frutas, verduras y algunos alimentos de su obrador. Como representante de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) en València (organización agraria de ámbito estatal) critica que se hayan cancelado los espacios de venta no sedentaria al aire libre —“son más seguros que los supermercados”— y alerta de que muchos productores están apurados porque han dejado de colocar el género en bares y restaurantes. “Los pequeños productores se están viendo muy afectados y mucha gente no los ve como una alternativa de consumo”, subraya.

Me parece oportunista que salga Juan Roig diciendo que no nos preocupemos, que papá Mercadona nos va a cuidar a todos: somos los productores y productoras quienes proveemos

“Luego ves a la prensa diciendo, ‘vamos, aplaudamos a los reponedores de los supermercados porque gracias a ellos tenemos alimentos’. Es decir, los productores no existen; a lo más abajo que llega el reconocimiento social es al reponedor de Mercadona”, reprocha Vidal, que seguidamente dispara arriba: «En todo caso, quienes estamos proveyendo de alimentos a la población somos los productores y productoras, no los supermercados. Los supermercados son uno de los posibles canales”.

Los dos casos anteriores son negocios esenciales que tienen permitido seguir operando con cierta normalidad, pero hay proyectos menos indispensables que durante el confinamiento buscan fórmulas para no terminar socializando sus pérdidas.

Un ejemplo son las librerías, cuyos socios han seguido repartiendo libros hasta ayer. Los llevan ellos mismos con toda la seguridad posible: desinfectan los libros y el paquete, los transportan en coche, tocan al timbre y los dejan en el buzón. De la tienda al portal y del portal a la tienda. No obstante, con todo, asumen la actividad desde la contradicción.

“El comercio online sigue funcionando y las grandes empresas se forran estos días mientras los pequeños negocios lo perdemos todo”

dice Mar Catalá

“Obviamente el libro puede hacer mucho bien y muchas socias nos lo dicen así, pero es verdad que no lo necesitas para subsistir. Por otro lado el comercio online sigue funcionando y las grandes empresas se forran estos días mientras los pequeños negocios lo perdemos todo”, reflexiona Mar Catalá, de La Repartidora. “Es contradictorio porque somos partidarios de que todo el mundo se quede en casa, pero a la vez somos dos personas viviendo de esta media jornada”, comenta. “Al menos nosotros trabajamos muy protegidos y de manera que genere la mínima incidencia posible; en el reparto nos cruzamos con empleados de Amazon que van sin un solo elementos de protección”.

Hay un segundo dilema al que se enfrentan, como libreros, durante el periodo de confinamiento: ¿es apropiado regalar cultura? “Nosotros nos movemos en una marea que a veces oscila hacia la necesidad de dinero y otras hacia la importancia de tener cultura de acceso libre”, cuenta Catalá.

Afirman estar ya acostumbrados a esa forma de hacerlo: “Entendemos que hay una parte de este sector que debe seguir funcionando así y nosotros nos adaptamos a ello. Pero me choca ver a quienes siempre defienden férreamente la cultura pagada que en estos días estén por la cultura libre. Tiene más pinta de marketing que de convicción”.

Por | 2020-03-30T12:20:31+00:00 30/03/2020|Comercio al por menor|Sin comentarios

Sobre el Autor:

José Pedro Martín Escolar
Licenciado en Derecho, Máster en Asesoría Fiscal y Abogado colegiado. Más de 15 años de experiencia en la dirección de Despachos Profesionales. Inversor en startups tecnológicas y fundador de Rosetta Advisor y del Centro de Innovación de Despachos Profesionales.

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