Otro turismo es posible a menos de una hora de Madrid

Otro turismo es posible a menos de una hora de Madrid

Nos disponemos a descubrir algunas de las casas rurales más peculiares de la Sierra Norte de Madrid de la mano de sus propietarios.

La cita arranca desde el Centro Villa San Roque , que además de un jardín botánico alberga la Oficina de Turismo no solo de La Cabrera, el pueblo donde está ubicado, sino de toda la comarca. Allí, además de los tres hosteleros, nos recibe su coordinadora Elena Rubio, que nos acompañará a lo largo de toda la jornada.

La primera parada es en El Capriolo , la casa de agroturismo ubicada en Garganta de los Montes.

Nos la enseña Jaime, biólogo que decidió abrir este establecimiento en su pueblo cuando regresó de estudiar en Florencia, apodándola con el nombre que utilizan allí para referirse a los corzos.

Está integrada por tres plantas que se alquilan de forma íntegra, cada una con habitaciones, cocina, salón y baño independientes. Es curioso ver cómo en todas estas casas han utilizado materiales reciclados para gran parte del mobiliario sin que éste pierda un ápice de elegancia: desde sofás hechos con palés a perchas de palos pasando por un original ajedrez vertical que aprovecha el marco de un espejo roto.

La casa se remata con la Sala Florencia, la zona común de la planta baja donde Jaime realiza todo tipo de talleres para todas las edades dependiendo de la época del año: adornos para Halloween, fabricación de pacharán y cerveza artesana, jabones… Todo orientado a un turismo familiar, para ir con los más pequeños.

Pero lo verdaderamente llamativo es la ruta que organiza a bordo de su viejo 4×4 por el camino natural del Valle del Lozoya, una vía pecuaria con vistas a la sierra homónima por la que iremos subiendo mientras nos cuenta leyendas locales.

Todo para coronar la Cabeza del Cuadrón, cima donde tendremos unas vistas panorámicas de la zona ideales para observar con prismáticos: desde Peñalara al Cancho Gordo, además de tres de los cinco embalses del río Lozoya: El Atazar, Riosequillo y Pinilla.

Visitas desde El Capriolo

Visitas desde El Capriolo© El Capriolo

Se remata con la visita a sus cabezas de ganado. Tanto para integrarnos entre sus más de cincuenta vacas (es increíble cómo se sabe el nombre de todas) mientras las acariciamos en su ganadería, como para conocer a sus burros, sobre los que visitantes de todas las edades pueden darse un paseo de una hora en una ruta guiada.

De regreso a La Cabrera deberemos seguir el vía crucis que conduce hasta el Convento de San Antonio (siglo XI) , en sus afueras. A su lado, rodeado de pinos, bajo el Cancho Gordo y frente al Cancho de la Cabeza (no confundir con la cima homónima de Patones) se extiende el Huerto San Antonio .

2,5 hectáreas en las que se ubicaban los antiguos huertos del convento y en las que Lourdes y Satur han rehabilitado con esmero “pero manteniendo la esencia” las ocho construcciones que había entre sus rocas de granito.

Huerto de San Antonio

2,5 hectáreas de relax© Huerto de San Antonio

En total once habitaciones (ideal para grupos de 20-30 personas) y un sinfín de espacios comunes, donde volvemos a ver el ingenio agudizado a la hora de reciclar: cajas de colmenas convertidas en mesillas, máquinas de coser transformadas en lavabos, tarros de cristal hechos lámparas… Sin renunciar al lujo de tener bañeras con hidromasaje o televisiones de plasma con Netflix.

Lugar ideal si lo que buscamos es un retiro espiritual. La joya de la corona es el domo de 150 metros cuadrados que acaban de inaugurar. Con su acústica inimaginable y su altura en el centro de 6,5 metros (que permite el yoga aéreo ) supone el espacio idóneo para practicar yoga en grupo.

Aunque hay quien prefiere madrugar para irse con su esterilla a saludar al sol sobre alguno de los canchos que rodean el entorno.

Calçotada en el Huerto San Antonio

Calçotada en el Huerto San Antonio© Huerto de San Antonio

Ofrecen cursos de relajación (yoga, meditación y senderismo) , autoestima y sexualidad femenina, retiros, biodanza, reiki, coach, cuencos tibetanos … Y en agosto, baños de gong bajo la lluvia de perseidas. Pero sus salas polivalentes albergan igualmente bodas alternativas, reuniones de empresa o las calçotadas que organiza Lourdes como buena catalana.

Tiene asimismo una habitación de madera preparada especialmente para discapacitados, y está en construcción un pequeño domo que también servirá para dormir con vistas al Cancho Gordo. Y si lo nuestro es el agua, dos piscinas: una para el verano, y otra que sirve para hacer el contraste frío-calor con la envidiable sauna finlandesa de barril (con opción de masaje) , aunque lo impagable es ir en invierno y tumbarse directamente en la nieve del suelo. T odo alimentado con agua de manantial, al igual que el resto de las instalaciones.

Fuente: Traveler. es

Por | 2020-05-27T13:26:47+00:00 27/05/2020|Hostelería|Sin comentarios

Sobre el Autor:

José Pedro Martín Escolar
Licenciado en Derecho, Máster en Asesoría Fiscal y Abogado colegiado. Más de 15 años de experiencia en la dirección de Despachos Profesionales. Inversor en startups tecnológicas y fundador de Rosetta Advisor y del Centro de Innovación de Despachos Profesionales.

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